Una cámara se compra mirando la imagen de día, que en cualquier equipo se ve razonable. Pero la mayoría de los hechos que importan ocurren de noche, y ahí es donde se separan las cámaras buenas de las que solo eran baratas.
Las tres tecnologías
1. Infrarrojo (IR)
Es la clásica. La cámara tiene unos LED infrarrojos que emiten luz invisible al ojo humano, y el sensor la capta. El resultado es una imagen en blanco y negro.
A favor: funciona en oscuridad total, no llama la atención porque no se ve luz, y consume poco.
En contra: pierdes el color, que es un dato importante en una identificación: "chaqueta oscura" sirve mucho menos que "chaqueta roja". Además, el alcance del infrarrojo es limitado y la publicidad suele exagerarlo.
2. Luz cálida (foco blanco)
La cámara enciende un foco LED blanco cuando detecta movimiento. La imagen queda a color, con la calidad de una escena iluminada.
A favor: color, y un efecto disuasivo real. Que se te encienda un foco encima cuando te acercas a una casa es un mensaje bastante claro.
En contra: molesta si apunta a la ventana del dormitorio o a la casa del vecino, y consume más. En un pasaje hay que pensar dónde apunta antes de instalar.
3. Color real (sensor de baja luz)
Sensores más sensibles y lentes de mayor apertura que logran imagen a color con muy poca luz ambiente, sin encender nada.
A favor: color, discreción, sin luces molestas. Es lo mejor cuando hay algo de iluminación ambiente, como un poste en la calle o una luz de patio encendida.
En contra: necesita algo de luz. En oscuridad absoluta no hace milagros, y ahí vuelve a infrarrojo. Es la opción más cara.
Lo que instalamos según el punto
- Acceso principal, calle con alumbrado: color real. Es donde más importa identificar y donde hay luz ambiente disponible.
- Patio trasero sin luz: luz cálida, por el efecto disuasivo, o híbrida (IR de base, foco al detectar persona).
- Bodega, galpón, interior sin ventanas: infrarrojo. Oscuridad total y no hay nadie a quien molestar con un foco.
- Parcela, portón lejano: IR de largo alcance, porque no hay luz ambiente y el foco no alcanza a esa distancia.
Lo más común en una instalación bien pensada es tener las tres tecnologías repartidas según el punto, no un solo tipo de cámara en todas partes.
Por qué a veces se ve todo blanco
Es la queja clásica y casi nunca es la cámara. El infrarrojo rebota. Si la cámara está muy pegada a un muro, bajo un alero que le devuelve la luz, o con una rama justo delante, la luz IR vuelve al sensor y satura toda la imagen.
También pasa cuando el domo tiene el vidrio sucio, rayado o con telarañas. Una telaraña delante del lente arruina la visión nocturna completa aunque de día no se note nada.
Se corrige reubicando la cámara, cambiando el ángulo o limpiando, no comprando otra. Es de lo que más resolvemos en las visitas de mantención.
El detalle que casi nadie considera: la altura
Una cámara muy alta graba el gorro de la persona, no la cara. De noche esto empeora: el infrarrojo ilumina bien lo que está cerca y el rostro queda en sombra bajo la visera.
Para identificación, la cámara del acceso tiene que estar a altura de cara, entre 2,2 y 2,5 metros. Se siente más expuesta, pero es la única que va a servir el día que la necesites.
Cómo probarla antes de aceptar la instalación
Simple: la noche siguiente a la instalación, pídele a alguien que camine por donde entraría una persona, y mira la grabación. Si no le distingues la cara, algo hay que ajustar. Es mejor descubrirlo esa noche que el día que pase algo.
Escrito por el equipo de RC Technology, instaladores de sistemas de seguridad en Talagante y la Región Metropolitana. ¿Dudas sobre tu caso puntual? Escríbenos por WhatsApp y te respondemos derecho.