Hay sectores de la zona donde la conversación sobre internet siempre termina igual: la fibra no llega, el 4G anda cuando quiere y la única alternativa es un plan que se cae justo cuando lo necesitas. Para esos casos existe Starlink, el internet satelital de SpaceX, y ahí es donde entramos nosotros: instalamos la antena y —lo más importante— nos hacemos cargo de que esa conexión llegue realmente a donde tiene que llegar.
Qué es Starlink y por qué funciona donde lo otro no
Starlink recibe la señal desde una constelación de satélites en órbita baja. No necesita que pase un cable por el camino ni que haya una antena de celular en el cerro de al lado: lo único que necesita es cielo despejado sobre la antena. Por eso funciona en parcelas, campos, sectores de cordillera y lugares donde la conectividad tradicional simplemente no existe.
La antena se instala fija, mirando al cielo, y se conecta a un router que entrega la red. Hasta ahí llega el kit que viene en la caja. El problema aparece después.
El error de dejar Starlink y nada más
El kit de Starlink entrega WiFi, sí, pero un WiFi doméstico: cubre bien la casa donde está instalado y poco más. Si el sector tiene varias viviendas, una bodega al fondo, una casa del cuidador o vecinos a doscientos metros, esa señal no llega. Y no llega por más que se agreguen repetidores baratos, porque cada repetición corta el ancho de banda a la mitad y suma latencia.
Nuestro trabajo no es instalar Starlink y dejar un WiFi funcionando al lado de la antena. Es armar la red de distribución completa: tomar esa entrada de internet y repartirla de forma estable a cada punto del sector.
Cómo armamos la distribución
Después de dejar la antena orientada y funcionando, viene la parte de red:
- Enlaces punto a punto. Dos antenas direccionales apuntadas entre sí crean un puente de red dedicado entre dos ubicaciones. Es lo que usamos para llevar internet de una casa a otra sin cable de por medio.
- Equipos de red configurados. Direccionamiento, redes WiFi con su nombre y clave en cada punto, y el reparto del ancho de banda pensado para que un punto no deje sin internet al resto.
- Montaje que aguanta. Mástil firme, cable con protección UV en los tramos al sol y conectores sellados. Un enlace mal montado se desalinea con el primer viento fuerte.
- Puntos de acceso donde hacen falta. En cada vivienda queda su propia red, no un WiFi lejano que aparece con una raya de señal.
En resumen: Starlink es la entrada de internet al proyecto y nosotros nos encargamos de toda la distribución y conectividad dentro del sector.
El caso de Puangue
En Puangue nos tocó exactamente este escenario: un sector donde no había una buena conexión de internet tradicional y varias viviendas repartidas, algunas bastante alejadas entre sí.
Se instaló una antena Starlink para recibir la señal desde los satélites y, desde ahí, se distribuyó la conexión hacia las distintas viviendas mediante equipos de red. Se armaron enlaces inalámbricos de casa a casa —punto a punto— y se configuró todo el sistema para que cada vivienda pudiera conectarse a internet de forma estable, no solo la casa donde estaba la antena.
Fue una solución pensada especialmente para ese sector, porque ahí las alternativas tradicionales de internet son bastante limitadas. Puedes leer el detalle en cómo llevamos internet a un sector sin cobertura en Puangue.
Cuándo conviene Starlink y cuándo no
Preferimos decirlo derecho antes de cotizar:
- Conviene si en tu sector no hay fibra, el 4G es inestable y tienes un punto con cielo despejado para montar la antena.
- Conviene mucho si son varias casas o varios puntos que pueden compartir una sola entrada de internet: el costo se reparte y la red queda mejor armada que con varios planes malos.
- No es la solución si ya tienes fibra óptica disponible y estable. En ese caso lo que necesitas es distribución interna, no una antena satelital.
- Hay que revisarlo si el único punto de montaje queda bajo árboles altos o con el cielo tapado. Las obstrucciones cortan el servicio de a ratos y eso no se arregla después.
Qué revisamos antes de cotizar
Vamos a terreno y miramos tres cosas: dónde puede ir la antena con cielo despejado, cuántos puntos hay que alcanzar y qué hay en medio (árboles, construcciones, desniveles). Con eso definimos si basta con un enlace o hay que armar varios saltos, y recién ahí pasamos un precio. Cotizar esto por teléfono es prometer algo que no sabes si va a funcionar.
Si además necesitas cámaras de seguridad en el sector, conviene planificarlo junto con la red: el mismo enlace que lleva internet puede llevar el video de las cámaras, siempre que se dimensione bien de entrada. Para terrenos donde ya hay internet y solo falta repartirlo, revisa nuestro servicio de radioenlaces punto a punto.
Dónde instalamos internet rural
Trabajamos en Talagante y en las comunas del valle, incluidos los sectores donde la conectividad tradicional prácticamente no existe. Cada zona tiene su propia realidad, así que la explicamos por separado:
- Internet rural en Talagante — hay fibra en el casco urbano y se acaba apenas sales del camino principal.
- Internet rural en Melipilla — Pomaire, Bollenar, Mallarauco, Culiprán y los sectores agrícolas.
- Internet rural en Curacaví — el valle del Puangue, donde hicimos el proyecto completo.
- Internet rural en María Pinto — la comuna con menor penetración de internet fijo de la Región Metropolitana.